Aferrados a un abrazo para subsistir al vértigo.

domingo, 21 de noviembre de 2010


Esta mañana te despiertas, un rayo de sol golpea tu cara. Con el maquillaje corrido estamos en la estela de la destrucción. Silencio nena, habla con suavidad. Dime que lamentaré que me empujaste a la mesa de café anoche para que yo pueda apartarte de mi. ¡Trata de tocarme para que así pueda gritarte que no me toques! Sal corriendo de la habitación y te seguiré como un perrito perdido. Nena sin ti no soy nada, estoy tan perdido, abrázame. Luego dime lo feo que soy, pero que siempre me amarás. Entonces después de eso me empujó como consecuencia del camino destructivo en el que estamos. Dos psicópatas pero nosotros sabemos que no importa cuantos cuchillos nos clavemos el uno al otro en la espalda. Porque siempre nos protegeremos la espalda el uno al otro, porque somos tan afortunados de estar juntos. Nosotros movemos montañas, pero no hagas montañas de un grano de arena. Me golpeaste dos veces, sí, ¿pero quién las cuentas? Puede que tenga que golpearte tres veces, estoy empezando a perder la cuenta. Pero viviremos juntos para siempre, encontramos la fuente de la juventud. Nuestro amor es una locura, estamos chalados, pero me niego a recibir ayuda psicológica. Esta casa es demasiado grande, si te mudas quemaré todos los dos mil metros cuadrados de suelo y no hay nada que puedas hacer al respecto. Contigo estoy jodidamente bien, pero sin ti pierdo la cabeza.

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