
Hoy sólo quiero mirarte en silencio, recorrer el contorno de tu cara con mi mirada. Detenerme en el brillo de tus ojos, leer tu alma, encontrar en ellos las palabras que no nos hemos dicho aún. Escuchar latir tus sentimientos, oir los susurros de tu piel... así, en silencio. Hoy sólo quiero mirar tus cálidos labios e imaginar las palabras que salen de ellos. Soñar con que dices mi nombre, llamándome a tu lado o imaginar que repites una y otra vez esas palabras tan cálidas: Te quiero. Hoy sólo quiero sentir tus brazos, esos que me rodean con fuerza y me aprietan a ti, que me aprisionan con cadenas de amor que no me permiten moverme. ¿Y para qué moverme si lo que quiero es quedarme a tu lado? Hoy sólo quiero detener mi mirada sobre tus manos, esas que tomé un día al caminar junto a ti.
Hoy quiero dibujar tu silueta en el horizonte de mi vida, seguir tus pasos hasta el final de mi vida, caminando a tu lado igual que aquella vez que tomados de la mano caminábamos sin rumbo aunque sabíamos a donde queríamos llegar.
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