Aferrados a un abrazo para subsistir al vértigo.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Me confunde, su voz me aturde y me abandono, solo si cierro mis ojos veo este trono que merezco pero no lo tengo, jamas pondre mi alma en venta, prefiero ser feliz don nadie a ser leyenda muerta. Camino lento, y no tan atento aunque lo intento, no me mata el odio ni el lamento solo el tiempo que me arruga, como a un papel inservible, en mares, de irreversibles mares nado yo el impasible. Niño sensible, el chico travieso y malo, fragil carne y hueso moldeada al palo, pero vivo para contarlo y relatarlo, y se que es tan facil morir que tiemblo solo de pensarlo.
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